Los niños están llenos de curiosidad, no dudan en gritar y mostrar agresividad cuando quieren algo. A medida que envejecemos, este deseo comienza a menguar. Evitamos pedir lo que queremos por miedo a parecer groseros o difíciles.
Todos hemos oído decir: vive una vida sencilla y no pidas nada. Si bien es importante estar agradecido por lo que hemos recibido, los deseos juegan un papel muy importante en nuestro crecimiento.Si es cierto que siempre nos centramos en las cosas negativas, entonces, ¿cómo sabemos si estamos buscando lo correcto?
A continuación, tres consejos para dirigir tus deseos en la dirección correcta:
- Concéntrate en lo que más te importa. Hay una gran diferencia entre querer algo y necesitar algo. Puede que queramos comer bien o solucionar problemas, pero estos son sólo deseos, la verdadera necesidad está profundamente arraigada y tienes que pensar hasta encontrar la respuesta. Cuando las personas piensan en lo que quieren, se centran en lo que quieren en lugar de en lo que necesitan. Por ejemplo, muchas personas quieren pareja porque no quieren estar solas, pero esta necesidad a veces surge porque no les gustan otras cosas de la vida. Realmente necesitaba encontrar un novio que solucionara todos sus problemas, pero esto a menudo conduce a expectativas poco realistas y a una relación tóxica.
- Dedícale tiempo. Si cumples cien deseos en un día, nunca estarás satisfecho. Pero si te concentras en algunas necesidades importantes, podrás satisfacerlas mejor, tendrás más deseos y lograrás lo que necesitas hacer ese día.
- Mayor disposición a compartir con los demás. El interés suele disminuir con la edad, cada vez tenemos menos energía, ya no soñamos en grande y la idea de probar algo nuevo nos parece aburrida. Pensamos que esto es una parte normal del envejecimiento, pero en realidad nuestro apetito disminuye porque dedicamos nuestro tiempo a hacer un sinfín de cosas en lugar de cuidarnos y compartir. Después de estas cosas, tenemos el mismo deseo. Proporcionar desinteresadamente nuestras necesidades a los demás ayuda a sostener nuestras necesidades.
No aceptes que esta necesidad disminuye a medida que envejecemos. No inviertas sólo en tus intereses, sino usa esa energía para ver cómo puedes difundir, transmitir y ayudar a otros que te encuentres en el camino. Esto es lo que fortalece la vida.
Para sobrevivir, es importante mantener el interés. Sin fuerza de voluntad que nos impulse hacia adelante, nos cansaremos. Es nuestra responsabilidad comprender y controlar nuestros deseos. Tómate el tiempo para descubrir tus mayores deseos, concéntrate en ellos y cumple tus deseos compartiéndolos con los demás.






